La laca urushi (漆) es una técnica ancestral originaria de Asia oriental, profundamente arraigada en la cultura de Japón, aunque sus orígenes se remontan también a antiguas tradiciones de China. El urushi se obtiene de la savia del árbol Toxicodendron vernicifluum, una resina natural que, tras un delicado proceso de recolección y refinado, se convierte en un material de extraordinaria resistencia, brillo y profundidad.
Desde hace más de 7.000 años, esta técnica se ha utilizado tanto en objetos cotidianos como en piezas rituales y artísticas, evolucionando hasta convertirse en una de las artes decorativas más sofisticadas. Durante períodos históricos como el periodo Edo, el urushi alcanzó un alto grado de refinamiento, desarrollándose complejas técnicas de aplicación y decoración como el maki-e (蒔絵), en las que se incorporan polvos de oro y plata.
El proceso de lacado con urushi es lento, meticuloso y completamente artesanal. Consiste en aplicar múltiples capas finas de laca sobre superficies como madera, bambú, cerámica, metal o cuero. Cada capa debe secarse en condiciones controladas dentro de un espacio llamado furo (風呂), donde la humedad (entre el 70 % y el 80 %) y la temperatura (alrededor de 24 °C) permiten que la laca polimerice correctamente. Entre capa y capa, la pieza se pule cuidadosamente, logrando una superficie uniforme y una profundidad visual única.
Más allá de su valor estético, el urushi destaca por sus cualidades funcionales: es impermeable, resistente al calor, a los ácidos y al paso del tiempo. Esta combinación de belleza, durabilidad y técnica ha permitido que la laca urushi perdure hasta nuestros días como una expresión viva de tradición, paciencia y maestría artesanal. Cada objeto lacado es el resultado de un proceso que requiere dedicación, precisión y un profundo respeto por los ritmos naturales del material.
En esta masterclass, haremos una pequeña introducción al mundo del urushi (漆). Veremos los materiales que utilizamos a lo largo de todo el proceso, desde las bases hasta los acabados, así como las herramientas específicas —como pinceles de pelo fino, espátulas y cámaras de humedad— necesarias para trabajar correctamente este delicado material. También abordaremos las diferentes técnicas y acabados:
También hablaremos del kawari-nuri (変わり塗り), que engloba todas las técnicas experimentales del urushi. Este enfoque permite a los artesanos explorar combinaciones poco convencionales de materiales, texturas y procesos, dando lugar a acabados innovadores. Dentro de este grupo se pueden encontrar efectos como imitaciones de piedra, metal envejecido o superficies abstractas, demostrando que las posibilidades del urushi pueden ser prácticamente infinitas.
Joana Vilalta comenzó su formación en el arte del urushi en Barcelona en 1989, fascinada por la calidad y la infinita versatilidad de esta técnica milenaria japonesa. Desde entonces, ha dedicado su carrera al perfeccionamiento de esta disciplina, combinando un aprendizaje autodidacta con la experiencia adquirida en el taller del maestro Kenji Yamada en Japón.
Su trabajo refleja la armonía entre la tradición y la creatividad contemporánea, explorando cada pieza con meticulosidad y sensibilidad artística.
A lo largo de su trayectoria, ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas, entre las más destacadas participó en la exposición “The Ishikawa internacional design exhibition” en Japon. Ha expuestó su trabajo también en el Museo de las Artes decorativas de Madrid y en Barcelona en el Centre d'artesania de la Generalitatla. Su obra se reconoce por transmitir belleza y delicadeza en cada creación.