El Butoh (舞踏) es una forma de expresión corporal originada en Japón. En lugar de centrarse en la forma exterior del cuerpo, se transforma lentamente al entrar en contacto con sensaciones internas, presencias sutiles y aquello que no puede expresarse con palabras. A través de la quietud y de movimientos mínimos, la frontera entre el cuerpo y el espacio se vuelve difusa, y poco a poco se disuelve en una sola cosa. En esta obra, junto con la respiración del índigo, el cuerpo explora lo que es estar vivo.
La artista y artesana Fujimo-san será la intérprete de esta danza. Actualmente, presenta exposiciones individuales y performances de Butoh tanto en Japón como a nivel internacional, desarrollando colaboraciones con músicos y otros artistas. Estas prácticas le permiten ampliar los límites del trabajo textil hacia el ámbito escénico y corporal.
En 2017, se formó con el maestro tintorero de índigo Ranshu Yano en Aizumi, en la prefectura de Tokushima, un lugar históricamente ligado a la producción de índigo en Japón. Allí adquirió la técnica tradicional japonesa de teñido con índigo mediante fermentación natural, utilizando lejía y sukumo (蒅), un proceso transmitido desde el período Edo que requiere tiempo, precisión y una profunda comprensión de los ciclos naturales.
En agosto de ese mismo año, estableció su propio estudio de tintes en Kioto, desde donde comenzó a desarrollar una práctica centrada en talleres, investigación y exposiciones. Su trabajo no se limita a la reproducción de una técnica ancestral, sino que se sitúa en un espacio de exploración donde tradición y contemporaneidad dialogan constantemente.
A través de su práctica, investiga una relación con el índigo que va más allá del lenguaje, buscando formas de expresión en las que el proceso y el resultado se transforman mutuamente. El acto de teñir se convierte así en una experiencia sensorial y performativa, donde el tiempo, el gesto y la materia ocupan un lugar central.
Actualmente, presenta exposiciones individuales y performances de butoh tanto en Japón como a nivel internacional, desarrollando colaboraciones con músicos y otros artistas. Estas prácticas le permiten ampliar los límites del trabajo textil hacia el ámbito escénico y corporal.
Desde 2024, ha comenzado a desarrollar un formato híbrido que transita de manera fluida entre la exposición y la performance, proponiendo experiencias inmersivas en las que el público puede percibir el proceso creativo como una transformación continua.